Como dije en la anterior entrada, si uno pensara que el hecho de pagar una cantidad de dinero determinada para acceder a una formación de Postgrado es un gasto inútil, ni siquiera se plantearía continuar leyendo. Por tanto, debemos tener clara la idea de que no se trata de un capricho, sino de una inversión que puede ser mayor o menor dependiendo de muchos factores. Nadie duda que es un sacrificio económico y personal que estamos dispuestos a hacer, porque estamos convencidos de que, al igual que otras inversiones que hacemos en nuestra vida, el retorno de la misma, sea de la naturaleza que sea, superará con creces el dinero invertido. En otras palabras, a un Máster, como a cualquier inversión, hay que sacarle el máximo beneficio y rentabilidad.
En primer lugar, ni que decir tiene que para maximizar un programa Máster es esencial estar altamente motivado, tener ganas, un gran espíritu de superación y sacrificio, así como ser una persona abierta y con iniciativa. De no ser así, se podrían estar malgastando tiempo y dinero. A partir de aquí, la pregunta que hay que plantearse es "qué es lo que realmente queremos hacer". Normalmente, es más fácil responder a esta pregunta para aquellos que tengan una experiencia profesional acumulada, y quiera especializarse o adquirir unos conocimientos determinados para crecer profesionalmente o dar un giro a su carrera profesional. Esto no quiere decir que los recién licenciados, con poca o nula experiencia laboral, no puedan y deban contestar a dicha pregunta. De hecho, son estos últimos, los que más habitualmente se plantean realizar un Máster, ya que hoy en día, una licenciatura, acompañada de un par de idiomas y muchas ganas de trabajar, no aseguran un empleo en absoluto.
Tenemos que decidir "qué tipo de Máster", si queremos optar por un programa a tiempo completo o parcial, o bien si lo queremos hacer on-line o de forma presencial. Finalmente debemos cuestionarnos "qué queremos obtener del Máster". Debemos plantearnos si lo deseamos hacer buscando nuestro crecimiento profesional, como puente hacia otros ámbitos laborales o simplemente por realización personal.
En los últimos años los campos dónde más se valora la posesión de un título de postgrado son Administración y Dirección de Empresas, Derecho, Economía, Medicina y Psicología. Una vez que las anteriores preguntas queden contestadas, debemos indagar, en función de nuestras características personales, e obtener información de los programas en lo relativo a precio, duración, profesorado, contenido del programa, becas, localización, prestigio del centro que lo imparte (Universidad o Escuela de Negocios)...en definitiva se trata de no tomar a ciegas una decisión tan importante.
Seguramente no lleguemos a una única decisión todavía, al contrario, podemos llegar a un punto en el que tengamos distintos programas u opciones que cumplan nuestros objetivos profesionales y satisfagan nuestras necesidades personales futuras. Este es el momento de contactar directamente con los centros, acudir a los mismos y completar todos los puntos importantes que necesitemos comparar para decidirnos. Algunos de los rasgos que conviene tener en cuenta son la calidad del programa, proceso de admisión, profesorado, bolsa de trabajo (muy relacionada con el prestigio del centro) y financiación del mismo.
Además, debemos tener en cuenta que, en los últimos años, debido tanto a la difícil situación del mercado laboral español para los licenciados y diplomados como a la reforma educativa de enseñanza superior (Bolonia), hay una descontrolada proliferación de escuelas de postgrado que ofertan todo tipo Másteres, lo que hace que haya que tener cuidado para que no se nos de gato por liebre, en definitiva, que no nos vendan humo (hay centros de dudosa reputación y calidad). Lo más conveniente es contactar con gente que esté realizando o haya terminado el programa, y asesorarnos por alguien de confianza que pueda darnos consejo en este sentido.
A partir de aquí, comienza el momento de preparar concienzudamente el proceso de admisión al Máster, que será más o menos exigente dependiendo del centro al cual queramos acceder. Para afrontar con máximas garantías este proceso debemos trabajar duro y ser conscientes de que estamos compitiendo con gente muy preparada con el mismo objetivo que nosotros: ser aceptados para hacer el Máster y sacar el máximo provecho del mismo. Os recomiendo echar un vistazo a los consejos que Stacy Blackman da en este artículo de "The Economist".